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Maria de Lourdes

Victoria

I am a bilingual writer born and raised in Veracruz, Mexico, currently residing in the state of Washington. I write novels, short stories and children’s books. I wrote my first novel, Los Hijos Del Mar (The children of the sea) because I wanted my sons to know their ancestry and to be proud of their heritage. The story, set during the late nineteenth century in México and in Spain, is based on the lives of my ancestors, the Victorias, who made a name for themselves in México’s pharmaceutical industry, and the Muguiras, Spanish immigrants who found success cultivating and trading coffee seeds. The novel weaves both families’ sagas into a shared destiny and their intertwined tales becomes, finally, the love story of my parents. Click here to read a chapter of Los Hijos del Mar.

My second novel, Más allá de la Justicia (Beyond Justice) is a farewell to my former profession as a litigator. Through the first-person narrative of my three characters, I bring my reader into the harsh world of our criminal justice system, the complex lives of the accused, and the people who work, relentlessly, in the pursuit of justice. While the novel is not a memoir, my work as a public defender influenced my writing, and the process became therapy, allowing me to understand how the experience had shaped me. Click here to preview Mas Alla De La Justicia

A number of literary journals have published my short stories. The theme that seems to permeate my prose in that genre is the struggle that Latinos face in the United States. My characters are often working women trying to survive in a country that is not their own. The inspiration for the stories often comes from the people I try to help in my current work as a mediator.

I particularly enjoy writing for children. I find the process uplifting, and a good source of balance, especially when the substance of my adult work is often dark, and daunting. The more I explore and learn about this genre, the more it calls to me, especially when I am around my grandchildren, who are my best, and most devoted audience.

El reto: la tercera novela en 12 meses

El mundo dejará de existir en menos de doce meses.

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Eso dicen algunos de los académicos  que han estudiado el calendario de los Mayas. Otros, igualmente capacitados, debaten la aserción y hablan de un cambio cósmico, inevitable. No sé ustedes, pero yo, por si acaso, he decidido vivir el 2012 como si fuera el último año de mi existencia. He resuelto que a partir de hoy, me abocaré a darle propósito a todos y cada uno de mis días. Si después resulta que los Mayas se equivocaron, y se me concede el privilegio de recibir al 2013, estaré feliz por haber disfrutado el regalo tan maravilloso que es la vida.

De por sí, cada enero me esfuerzo por plantearme una “agenda”. El día primero, en cuanto me despierto, me sirvo mi primer café y me siento a escribir una pequeña cartita de amor para mi familia. Con el calendario a la mano, elaboro un resumen de todo lo vivido el año previo: las bendiciones concedidas, las súplicas pendientes, los sueños por realizar, y aquellos abandonados – por falta de energía, o de prioridad. La cartita, en realidad, es un pretexto para hacer un poco de reflexión y comenzar el año con el debido agradecimiento y humildad, para después programar el camino a seguir con un poco de claridad. Por supuesto que a través de los años he aprendido que nada está escrito en piedra. Con las “agendas” me pasa lo mismo que los esquema de mis novelas: comienzo trazando quince capítulos y luego termino con cincuenta… igual sucede con la trama: comienzo con toda la intención de escribir una historia de amor y acabo con una comedia o tragedia. Los personajes son los peores. Son desobedientes. Como el destino.

Hoy descubro que no es lo mismo concebir una agenda cuando estamos confiados que nos quedan cincuenta años de vida, a cuando calculamos que nos queda sólo un año. El panorama cambia. La Mortalidad comparece, y como reina malhumorada, se nos sienta enfrente a vigilar el esfuerzo inútil de querer controlar el futuro. De repente, eso de revisar agendas de años previos para tachar lo logrado, y traspasar lo que no cumplí, me parece insólito. ¿Qué importa que el garage sea un chiquero, o que las sillas del comedor estén manchadas? ¿y porqué poner un techo nuevo cuando bien aguanta otros dos años? ¿para qué carambas colecciono libros? ¿y de verdad quiero hacer un viaje a Argentina?  Una por una voy descartando las metas y los sueños que de pronto me parecen frívolos. Es tan poco lo que de verdad importa en esta vida… Y así la lista se va haciendo más y más pequeña y aquello que por lo general me lleva toda una mañana, termina pronto, con un último trago de café. No hay mucho que pensarle. Gracias a los Mayas, mis prioridades están clarísimas.

Al final, son cuatro los propósitos en la agenda del año Apocalíptico:

1. Buscar a Dios con renovado esfuerzo

2. Vivir más vida con mis seres queridos

3. Apreciar y compartir la abundancia de mi entorno

4. Mejorar mi escritura escribiendo

La búsqueda espiritual, la capacidad de apreciación y la convivencia, sin duda se irán dando sobre la marcha, en senderos que el 2012 me irá señalando. El blog que aquí comienzo es la herramienta que usaré para mejorar mi escritura.

Resulta que ustedes (y la reina malhumorada) son los testigos de mi resolución. Mi reto  es terminar mi tercera novela (quizás la última?) en doce meses. El título: “Los Hijos de las Nubes”. La trama: historia de amor entre una zapoteca y un irlandés en Oaxaca, 1847. Y es por eso, porque les tocó ser testigos, que si de pronto se les antoja espiar cómo escribo la novela, o ver si estoy cumpliendo lo prometido, tienen todo el derecho de entrar a mi página de autora www.mariadelourdesvictoria.com y enterarse. Todos los domingos lo estaré actualizando.

Repito, no sé si la profecía sea cierta o no, pero por lo tanto, me siento profundamente agradecida con los Mayas y con La Mortalidad. En menos de una hora diseñé una agenda y con ello tuve tiempo de ir a misa, hablar con mis hijos, disfrutar de la vista de mi casita, y estrenad mi blog.

Hasta el próximo domingo : Ka’a xi’itech (adiós en la lengua Maya)

 

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