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Maria de Lourdes

Victoria

I am a bilingual writer born and raised in Veracruz, Mexico, currently residing in the state of Washington. I write novels, short stories and children’s books. I wrote my first novel, Los Hijos Del Mar (The children of the sea) because I wanted my sons to know their ancestry and to be proud of their heritage. The story, set during the late nineteenth century in México and in Spain, is based on the lives of my ancestors, the Victorias, who made a name for themselves in México’s pharmaceutical industry, and the Muguiras, Spanish immigrants who found success cultivating and trading coffee seeds. The novel weaves both families’ sagas into a shared destiny and their intertwined tales becomes, finally, the love story of my parents. Click here to read a chapter of Los Hijos del Mar.

My second novel, Más allá de la Justicia (Beyond Justice) is a farewell to my former profession as a litigator. Through the first-person narrative of my three characters, I bring my reader into the harsh world of our criminal justice system, the complex lives of the accused, and the people who work, relentlessly, in the pursuit of justice. While the novel is not a memoir, my work as a public defender influenced my writing, and the process became therapy, allowing me to understand how the experience had shaped me. Click here to preview Mas Alla De La Justicia

A number of literary journals have published my short stories. The theme that seems to permeate my prose in that genre is the struggle that Latinos face in the United States. My characters are often working women trying to survive in a country that is not their own. The inspiration for the stories often comes from the people I try to help in my current work as a mediator.

I particularly enjoy writing for children. I find the process uplifting, and a good source of balance, especially when the substance of my adult work is often dark, and daunting. The more I explore and learn about this genre, the more it calls to me, especially when I am around my grandchildren, who are my best, and most devoted audience.

La mancha en el suelo

Por Diego Rodriguez (de doce años de edad)

En los Estados Unidos de América vivía la familia Phillips, integrada por el papá, John Phillips, la mamá, Jennifer Phillips y los pequeños Matthew, Peter y su hermanita Christin. Ellos vivían en una casa muy pequeña a las afueras de San Francisco. Era muy bonita.

Un día, el papá llegó un poco triste porque en su trabajo lo habían transferido a  Canadá. Como él no quería que sus hijos se enteraran, decidió solo platicárselo a Jennifer, pero para su mala suerte, Matthew los escuchó cuando platicaban a la hora que fue por un vaso de leche.  Consternado,  fue corriendo a contarles la noticia a sus hermanos.

Al día siguiente, los papás empacaron todas sus cosas. Los hijos se preguntaban qué pasaba, pero sus papás les decían: les explicaremos en el carro. Durante el camino al aeropuerto John finalmente les explicó que lo habían transferido a Canadá, pero que no tenían nada de qué preocuparse, ya que la empresa para la que trabaja les había conseguido una hermosa y enorme casa en donde seguramente serian igual de felices. No acababa de decirlo, cuando de pronto algo se estrelló en la ventanilla del carro. Por suerte había sido una piedra pequeña, pero aún así el incidente los dejó desconcertados. 

Llegaron al aeropuerto y abordaron el avión que los llevó a Canadá. Más tarde, por fin llegaron a la casa que la empresa les había conseguido, y qué linda era la casa. Tenía tres recamaras muy amplias y otra más pequeña para las visitas, un comedor muy grande, la cocina con desayunador, también había una gran alberca techada con calefacción y un inmenso  jardín en  donde seguro pasarían mucho tiempo. Durante el recorrido hubo algo que les llamó muchísimo la atención;  era lo único feo que tenía esta maravillosa casa, y era una mancha enorme en el suelo en la alfombra de la sala.

–Con razón mi jefe dijo que le hacía falta que la asearan– dijo el papá.

La mamá fue a la casa del vecino, y después de presentarse, les pidió si por favor les prestaban un poquito de detergente porque ellos no tenían todavía nada.

Cuando la vecina supo para qué quería el jabón, inmediatamente  le contó que se rumoraba que la familia que había vivido en esa casa antes que ellos, había tenido un asesinato, y que esa gran mancha que había quedado en la alfombra los más probable es que fuera de sangre.

Jennifer se quedó muy preocupada con lo que su vecina le contó y al platicarlo con John decidieron que lo mejor era no lavar la mancha y llamarle a la policía para que les explicaran exactamente qué era lo que había pasado.

La policía les contestó después de haber hecho muchas llamadas en vano, pero sólo les dijeron que lo tomarían en cuenta.

Tiempo después, ahí seguía  la mancha, la policía no había ido, ya estaban desesperados porque no podían pasar por ahí, porque si lo hacían, podían dejar rastro.

Poco a poco cada quien se hizo su historia de lo ocurrido. John  decía que seguramente un grupo de mafiosos había matado al papa de la familia pasada, Jennifer decía que por las apuestas habían matado a la mamá anterior,  Matthew y Peter decían que probablemente no había muerto ninguna persona, que ellos pensaban que la mancha de sangre podía ser porque los hijos de las personas que vivían ahí antes habían matado a su perrito y Christin  decía que a lo mejor se había suicidado la hija adolecente porque en la escuela la trataban muy mal y nadie la entendía. 

Pasaban días y días y escuchaban ruidos raros en las noches. Creían que provenían de la casa de los vecinos porque se acostaban muy tarde. Al cabo de unos días, sentían que algo extraño pasaba, creían que era algo de la mancha de sangre y les empezó a dar mucho miedo, así es que cerraron la sala con seguro y decidieron no hablar más de la mancha porque los niños habían tenido pesadillas y no los dejaban dormir ni descansar.

Como la respuesta de la policía nunca llegó, fueron todos a quejarse a la estación para que les hicieran caso. Después de hacer una muy larga fila pasaron le platicaron al policía todo lo que pasaba, le explicaron que había una mancha en el suelo de su casa y se rumoraba que había habido un asesinato en esa casa antes de que ellos vivieran ahí, todos sus vecinos les decían lo mismo. El policía les dijo haremos lo que podamos. John le volvió a pedir que fueran a la casa investigar y para que pudieran ver la mancha. El policía dijo finalmente que si, aunque con un tono de sarcasmo.

Se fueron todos y llegaron a su casa. Se sentaron en la sala alrededor de la mancha, la vieron muy fijamente y de ahí siguieron caminando cada quien a su cuarto. Matthew y Peter platicaron casi toda la noche de lo que le habían dicho a los policías,  uno pensaba que seguramente la policía iba a ir hasta el día siguiente y el otro pensaba que nunca iban a ir porque el  tono con el que lo había dicho el policía  era con sarcasmo.A la mañana siguiente desayunaron muy normal y Peter le pregunto a su mamá que cuándo venían los policías, Jennifer le dijo que no lo sabía que los policías habían sido muy duros con toda la familia.

Al cabo de unos días, finalmente la policía mando un recado diciendo que irían a la casa para ver qué pasaba con esa mancha tan misteriosa que estaba en la sala de casa de los Phillips.

Llegaron muchísimos policías se dirigieron directamente hacia donde estaba la mancha, sacaron unos aparatos muy extraños, como los que salen en las películas,  y empezaron   a investigar  se llevaron muestras y fotografías de todo para hacer unos estudios, pero les informaron que había que seguir esperando para tener los resultados. Al cabo de los días llamaron a John y le informaron que al fin tenían una respuesta que tenían que ir inmediatamente a la estación porque no podían decírselo por teléfono.

Llegaron todos muy temprano en la mañana a la estación. Estaban muy nerviosos, casi no habían dormido, ya que probablemente les dijeran quien había sido el  asesino. Pasaron a una sala no muy amplia en donde les  un policía les informó que efectivamente ya tenían los resultados de la investigación.

Los resultados nos dicen que quienes vivieron ahí antes, un matrimonio, con dos hijos, una tarde obscura de invierno habían tenido una gran pelea, en esa pelea la mujer le había aventado un gran plato de spaghettis a la boloñesa al marido en la cabeza y que esa gran mancha roja que estaba en su sala era, sí, ésa gran mancha roja… era salsa de tomate!!!!

Fin.

Datos del autor:

Nació el 04 de Mayo del 2002 y es del signo Tauro. Cursa el sexto año de primaria. Futbolista desde los 3. Disfruta la música, aunque prefiere una buena comida.  Admira a deportistas como Leonel Messi (futbolista), Usain Bolt (velocista) y Rafael Nadal (Tenista). Adora a su abuela y ¡le encanta viajar!!!

 

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