MÁS ALLÁ DE LA JUSTICIA por Patricia Andrade del Cid PhD

 

Nada más placentero que escribirle a una amiga; nada más entrañable y exclusivo, que comentar el libro que ha escrito una muy querida amiga: Lulucienta, Lourdes, y hoy, para este auditorio, María de Lourdes Victoria.

 

Es un privilegio de vida estar aquí contigo y con todos, compartiendo un segundo libro de una estupenda escritora, que para orgullo personal es de las grandes amigas que hicimos cuando éramos pequeñas. Quizá porque los años que transcurrieron mientras mirábamos el mar desde el Rougier, o hacíamos travesuras entre Flores Magón y Sahagún, fueron suficientes para volver a encontrarnos ahora , con el gran gusto de compartir este día, presentando tu segundo libro: "Más allá de la justicia".

 

Les advierto que no soy especialista en literatura, aunque mi ámbito académico me "obliga" a escribir, no es de mi competencia el cuento o la novela.

 

Pero soy lectora por placer. Me divierto con toda la lectura que cae en mis manos, a veces buena, a veces no tanto. Aunque muchas historias que nos cuentan los libros no son precisamente motivos para reír, entrometerme en otras vidas me produce un enorme gozo, porque soy chismosa de nacimiento.

 

"Más allá de la justicia" es un libro muy divertido, que permite a sus lectores, entrometernos en la vida de tres mujeres, cuyas personalidades y trayectorias de vida son completamente distintas, además porque cada una es de distintos colores; y por eso quizá, resuelven el mismo problema de manera diferente. Pero lo resuelven.
Ellas tres, son presentadas por Lourdes, como mujeres valientes, "luchonas" que se conocen mientras trabajan por la justicia, en un empleo que debería dignificar al ser humano, pero que sin embargo como casi todos los empleos burocráticos, son representativos de la corrupción y la lucha por el poder.

 

Desde un punto de vista sociológico el libro tiene una validez extraordinaria, porque deja claro que la justicia es una combate que todos los aquí presentes tendríamos que contender. No puede ni debe quedarse en manos de la burocracia. Y eso le da a "Más allá de la justicia", un valor social que trasciende a la novela, con el ingrediente extraordinario de que sucede en Estados Unidos, ahí donde la sociedad es "perfecta", donde imaginamos desde aquí, que la corrupción no existe, que los policías son buenos, porque el "estilo de vida norteamericano" ha sido un ejemplo a seguir para el resto del mundo.
Y no, para nada, Lourdes nos cuenta graciosa y descaradamente, que los oficios de la justicia norteamericana son tan terribles como los de nuestro país, y a veces entre tanta complejidad legal, se olvidan de lo más importante: el ser humano. Ese trasfondo que permanece a lo largo de toda la historia, tiene gran un valor social.

 

Pero lo mejor es que mientras nos cuenta historias funestas, nos echamos una que otra carcajada. En medio de la justicia se presentan "la Jefa Flor y su cortejo de florecitas"... coquetas y arribistas; escuchamos la voz de Rhonda distribuyendo casos a diestra y siniestra, con su esférico cuerpazo por delante; y nos turba la valiente y descarada Melanie, investigadora cuál serie de televisión, pero que a diferencia de las modelos que salen en la tele, ésta mienta madres y "coge a quien se le antoja", mientras desenmascara a los criminales con mucha astucia.

 

En ese ambiente, aparece la escuálida abogada mexicana, que ilusa, decide por fin trabajar, porque su presupuesto ya no puede esperar a que regrese el marido de una navegación abstracta, quién al final se esfumará en el dulce y cálido caribe
Esa abogada es Sofía. Vive en el estado de Washington, pero es de Boca del Río, Veracruz. Y es además Sofía Gloria, para sorpresa de todos sus colegas.

 

La primera tarea de Sofía como abogada de oficio, será defender a un cliente que es acusado por el estado de Washington pormanejo en estado de ebriedad, su defensa estriba en un análisis de ADN para comprobar su inocencia.
Sofía aparece ante la CORTE NEGRA, nombrada así por el color de la piel de sus integrantes , -y los significados que cada quien le quiera atribuir a ese color-, con una estrategia "cara y exótica", un examen de ADN a su cliente; pero además sin medias, atuendo estrictamente necesario en la justicia norteamericana, .... Y en medio de todo eso, lo que más le llama la atención a la CORTE NEGRA es que esta mujer, inexperta y mexicana, también se llama Sofía Gloria. El juez no lo puede creer y le increpa: "a quién demonios se le ocurre tener estos apellidos...".
Aún así... Sofía gana el caso.

 

Porque Sofía es a veces ingenua, pero no es tonta, trabaja y resuelve; sus compañeras, con más astucia que años, le dicen que hay que soltarse el pelo mientras se trabaja por la justicia; pero ella tiene dos hijos adolescentes, y ése, y otros motivos le impiden hacerlo. Sofía es una madre que no quiere ser igual a las norteamericanas, y procura una comunicación sincera con sus hijos adolescentes.

 

Las tres mujeres distintas que une Lourdes en su novela, Melanie, Rhonda y Sofía, son también madres. Terminarán solidarizándose en medio de una escandalosa defensa de niñas, que no sólo han sido maltratadas por sus padres, sino también por la intolerancia de la sociedad y las leyes que se facturan sin considerar la dignidad del ser humano.

 

"Más allá de la justicia" es un libro que habla de los problemas de las mujeres en medio de la solución de diversos casos ante una justicia de papel, narrado con increíble sencillez y entusiasmo.

 

Desde mi punto de vista, su singularidad literaria reside en que esas tres mujeres- madres -distintas por naturaleza y cultura-, narran la misma anécdota con su peculiar forma de observar la vida, pero las tres nos transmiten al final, el mismo desconsuelo ante el desamor y la injusticia de la sociedad.

¡Felicidades querida amiga!

 

 

 

MÁS ALLÁ DE LA JUSTICIA por José Romero Salgado

 

Entre los diversos géneros de la literatura contemporánea, existe el llamado legal thriller o novelas de leyes o abogados. Ya a mediados de los años 1500,s juicios escandalosos eran el centro de atención de historias impresas y representaciones teatrales. Los primeros casos presentados como historias, en 1650; "A Gallery of Horrible Tales of Murder". Tenía elementos sobrenaturales y de ciencia para proveer de evidencia y establecer culpabilidad, en una época en que la culpabilidad se obtenía por tortura usualmente.

 

Un abogado alemán, Matthias Abele von Lilienberg, descubrió los archivos de las cortes francesas y los convirtió en "Metamorphosis and Unusual Law Cases" en 1661. El público quedó fascinado por estas historias de crimen, detección y castigo.

 

En 1854 William Wilkie Collins autor inglés, combinó elementos de misterio y leyes en el libro "The Lawyers Story of a Stolen Letter", en donde un abogado contratado por un cliente buscaba un documento que se usaba para chantajear a una joven pareja.

 

En Estados Unidos la primera publicación es de una mujer; Katherine Green, reconocida como la pionera de la novela de misterio estadounidense. En 1878 publica "The Leavenworth Case", en donde el héroe era un detective/abogado que investigaba el asesinato de un hombre rico y para ello usaba evidencia forense.

 

Para no hacer una introducción larga de los orígenes nos saltamos hasta 1933 en que Erle Stanley Gardner, abogado, publica su primera novela, "The case of the velvet claws", y el protagonista era el abogado Perry Mason.

 

Más recientemente con la aparición del escritor americano Scott Turow y su novela Presunto inocente de 1987, y llevada al cine también; el legal trhiller se vuelve muy popular sobre todo con la aparición de John Grisham. Hoy en día es un género muy popular y podemos mencionar algunos nombres como, Steve Martini, Michael Connelly, Phillip Margolin, Lisa Scottoline y ahora también a María de Lourdes Victoria.

 

"Más allá de la justicia" es un atípico legal trhiller me atrevería a decir, más en la línea de las novelas de Lisa Scottoline, donde los asuntos legales tienen igual importancia como los asuntos familiares de los protagonistas, a diferencia de las novelas de Grisham, Turow o Connolly, donde los asesinatos y la búsqueda del culpable es lo primordial.

 

María de Lourdes Victoria nos narra la vida personal y profesional de tres mujeres que trabajan en la oficina pública de la ciudad de Seattle. María abogada novel en la corte municipal, Melanie, investigadora para los abogados, veterana en estas lides, y Rohnda la secretaria de asuntos y entre las tres mujeres llevan diversos casos.

 

Sofía de origen mexicano, nacida en Boca del Río, abandonada por su marido y con dos hijos, es una mujer sentimental y defensora de causas perdidas, inexperta y preocupada por la soledad y sus hijos. Melanie, de origen armenio, es cínica, experimentada y seductora, es práctica y no se involucra personalmente en los casos, es una mujer fría de sentimientos. Y Rohnda, afroamericana, es quien intercede entre estas dos personalidades, maneja los asuntos entre los abogados y busca casarse a toda costa con el hombre que ama.

 

Narrada a tres voces que se intercalan y van desarrollando los casos en que se ven envueltas, así como los asuntos familiares que las agobian, María de Lourdes Victoria va tejiendo una historia de lucha personal y profesional en los pasillos de las leyes insólitas, los acusados injusta o justamente, los fiscales y abogados, los policías corruptos y el deterioro social en los jóvenes.

 

Dice David Lodge sobre "El arte de la ficción": "Puede afirmarse que el elegir el o los puntos de vista desde el cual o los cuales va a contarse la historia, es la decisión más importante que el novelista debe tomar". Empresa difícil narrar a tres voces y atrapar la atención del lector en las más de 300 páginas, Victoria lo consigue dibujando tres personajes que le "llegan" al lector, tanto por sus acciones profesionales como personales. Se vale de una prosa sencilla, sin artificios, con apodos, frases y dichos mexicanos que nos facilitan el desarrollo de la acción y a sus personajes.

 

E.R. Foster en su brillante libro "Aspectos de la novela" menciona que: "Lo específico de la novela es que el escritor puede hablar por boca de sus personajes, hablar acerca de ellos o bien hacernos escuchar cuando ellos hablan consigo mismos". María de Lourdes Victoria se vale precisamente de estas herramientas de la narración para que los protagonistas, "La gente" dice Forster, se expliquen claramente en el entresijo de la trama. Rohnda es un claro ejemplo de ello pues la conocemos particularmente cuando habla consigo misma, a diferencia de Sofía o Melanie a quienes se narra de diversas formas e incluso con diálogos.

 

Los personajes secundarios tienen un peso en las historias que complementan lo narrado por las tres mujeres; el marido ausente, el amante Dylan y Wilson el novio de Rohnda, García el español, las pintorescas nenas de azúcar de la vida fácil, el fiscal Abella, el juez Johnson, o la niña L,Tonnia, todos ellos que giran alrededor de las tres mujeres y que complementan sus vidas de una manera u otra y que en un momento dado, determinan el rumbo de sus vidas.

 

Alberto Paredes nos dice en "Las voces del relato" que "la novela se distingue por su holgura y amplitud. Trata diversos temas, incluye otros y los distribuye y relaciona. (...) La misma amplitud de la novela, que permite e incluso promueve una variedad de temas, actúa a favor de la multiplicidad de narradores".

 

Ya hemos mencionado la narración a tres voces precisamente, pero también hay multiplicidad de temas, como menciona Paredes; leyes absurdas, corrupción policial, prostitución, drogadicción, pandillerismo, familias disfuncionales, violencia familiar y el ejercicio de la ley.

 

Con todos estos personajes y temas, la novela se lee con gran interés, que va, por un lado de los asuntos legales y por otro, los asuntos personales; en ambos la acción siempre fluye en constante desarrollo dramático, de tal manera que siempre captura nuestro interés.

 

María de Lourdes Victoria cuenta todo esto desde su postura de escritora, abogada, madre y mujer, seguramente con las herramientas de la ficción y con la experiencia propia de quien ha vivido de cerca la ejecución de ... más allá de la justicia.

 

 

 

Más Allá de la Justicia por Paloma Martinez-Carbajo, Ph.D. de la Universidad de Washington

Publicado en Mayo de 2012 por The National Association to Promote Library and Information Services to Latinos and the Spanish-Speaking - Reforma.

 

Más allá de la justicia, como su propio título indica, la novela de María De Lourdes Victoria va más allá de los límites de lo justo y lo injusto, de lo lícito e ilícito, del crimen y del castigo. Enmarcada en un Seattle un tanto demacrado por la desolación que lo circunscribe, la obra, cercana en género a la novela negra o de detectives, se desarrolla a tres voces, en ocasiones alineadas y afinadas, y, en otras, como sus propias dueñas, aturdidas y desaforadas. De esta manera, la novela serpentea entre la vida de tres mujeres, Melanie, Sofía y Rohnda, unidas por la necesidad y la complicidad de trabajar en el mismo bufete de abogados, o, más bien, abogadas, en diferentes calidades. La primera, de investigadora sin tregua, la segunda, de abogada “rabo tierna”, y la tercera, que no necesariamente la última, de secretaria/administrativa y pilar de la oficina. Aparentemente separadas por su etnia, armenia, mexicana, y afroamericana, respectivamente, y, en principio, su circunstancia, han de unirse, o, al menos, aliarse, para poder sobrevivir en un mundo legal plagado de fallas y absurdos, donde lo que impera es el espectáculo y la retórica. Sin embargo, la novela no es necesariamente acerca de lo limitado y ridículo del sistema legal, poblado de errores y que no siempre lleva a cabo su cometido, sino, más bien, se interesa por las historias de tres mujeres “solas” que tienen que apañárselas para vivir y sobrevivir en un ámbito netamente masculino o masculinizado.


Pues bien, estas tres mujeres, sus idas y venidas, sus tropiezos y sus pequeñas victorias en la esfera legal, acaparan la atención de nuestros ojos lectores. Son féminas éstas que, por un lado, tratan de aparentar entereza, saber hacer, y profesionalidad, mientras que, por otro, son víctimas, como a su vez muchos y muchas de sus clientes, de sus debilidades, de sus deseos, y de sus obsesiones. A diferentes niveles, son mujeres que se dejan engañar por su propia realidad, o, más bien, por la limitada versión de su propia realidad que ellas mismas han tratado de crear, sin tener en cuenta maridos o parejas que bien desaparecen del panorama en un velero con la excusa de encontrarse a sí mismos, bien les interesa más la novedad de la vieja teñida de rubia que la mujer morena en su cama, o que, simplemente, no quieren o pueden clarificar sus preferencias sexuales. Todas ellas, interesantemente, aparecen asimismo “arropadas” por sus niños/as y adolescentes que no hacen más que echar carne al asador con sus experimentaciones rebeldes propias de la edad.

Así, poco a poco, caso a caso, experiencia a experiencia, entre locos, prostitutas, brujas, chulos, y asesinos, por mencionar algunos de las personalidades que pululan a lo largo de la obra, las vidas de estas mujeres se van enredando en muchos sentidos, y van quedando al descubierto verdades y temores que las empujan a actuar, no siempre de la forma correcta, pero sí decididamente. Envueltas en un universo de extremos, las protagonistas, como muchos de los personajes, hablan y se comportan de manera, a su vez, extrema, y contemplan la vida en binarios estereotipados: el bien y el mal, lo heterosexual y lo homosexual/lésbico, los hombres y las mujeres. Empero, a pesar de pretender tener en la balanza de la justicia esta dicotomía de valores pesados, todos y todas son víctimas de sus contradicciones y deseos, y se dejan llevar por estos últimos, que no siempre logran controlar o saciar adecuadamente.

Éste es el mundo, finalmente, en el que se mueve este trío de mujeres, un lugar que podría denominarse inhóspito, mezquino, destartalado, incompleto y vacuo. No obstante, al ir más allá, al permitirse romper con los límites de lo aceptado, nuestras protagonistas refuerzan su alianza y consiguen plantarle cara al sistema, y, de paso, a sus respectivas parejas o amantes. Son ellas, con picaresca y astucia, y alguna manita inesperada de la diosa Fortuna, las que solucionan casos, reparan daños, atan cabos, y hacen, a su manera, justicia. Una justicia que va más allá de lo permitido y esperado. Se recomienda para todas las bibliotecas.

 
The King County Bar Association reviewed Mas Alla de la Justicia (Beyond Justice). Read the full review here.

Exerpt:
"How can you defend someone who is guilty?"; "How can you help someone 'get away' with a crime you know they committed?" The novel asks these questions through the cases the characters ultimately resolve...The layers of complexity (in the novel) are exposed, as sometimes those same rights are at odds and can pull at each other... There are no easy answers.
Read the full article in the Blog Now.
 



Nélida Mendoza, Directora Ejecutiva del Centro Cultural Hispano Americano - Los Hijos Del Mar es una novela que nos hace reír y llorar, en la que la autora magistralmente retrata los sentimientos de dolor y amor, y pinta a sus personajes en todas sus luchas para sobrevivir. Los personajes sufren para finalmente encontrar paz en la fuerza del mar," declara la señora Mendoza.

 


Patricia Reyes - lectora - NO SOY PARA NADA UNA CRITICA LITERARIA COMO LA TOLEDO, PERO DEJAME DECIRTE QUE ME CONVIERTO DESDE AHORA EN TU FAN.ME HA ENCANTADO TU NOVELA, TANTO QUE NO SE SI BATI EL RECORD, PERO LA LEI EN MENOS DE 24 HRS. ENTRE LA TARDE-NOCHE DEL VIERNES Y GRAN PARTE DEL SABADO.

REALMENTE FUE UNA AGRADABLE SORPRESA, EL ENCONTARME UN RELATO TAN ENTRETENIDO Y QUE ME EMOCIONO HASTA LAS LAGRIMAS VARIAS VECES, ADEMAS POR SUPUESTO DE BIEN ESCRITO Y BIEN LLEVADO, ME GUSTO MUCHO COMO FUISTE ENTRELAZANDO LAS DIFERENTES HISTORIAS. - Patricia Reyes

 

Griselda Ruz - lectora - He estado devorandolo tu libro y disfrutandolo enormemente. Me encanta tu estilo, tiene el desparpajo de Angeles Maestreta, y su inocencia en el relato mas el humor de Isabel Allende, dos de mis autoras favoritas. Me fascina. Que familia interesante. Algun dia te cuento de la mia. pero tenmos que conocernos, sentarnos a charlar y me explicas algunos de los terminos que no los entiendo, mejicanismos que me hacen falta para mi trabajo. Siempre estoy estudiando mejicanismos, me resultan fascinantes. Bueno, un beso. Griselda Ruz

 


Pedro Asevero - critico literario - Apreciaciones personales acerca de la novela: "Los Hijos Del Mar" de la escritora Veracruzana Maria de Lourdes Victoria Muguira.


Como sabemos, la novela es una obra literaria que se constituye con la narrativa de sucesos, caracteres y costumbres; para lograr, entre otros muchos importantes fines, recrear y distraer al lector.


La autora por su personalidad ahí proyectada, lo consigue con creces con su trama sencilla, entretenida, colonial, familiar, emotiva, sana, amena, relajante, divertida, sensible, humanista, alegre, optimista, interesante, deleitante, entusiasta, realista, accesible e ilustrativa.


No es catastrófica, no hace apología de la violencia, de la agresión, de lo ofensivo, de lo trágico o doloroso; todo lo contrario, se distingue porque sus personajes eran, como lo son sus descendientes, partidarios del trabajo, de la superación, de la perseverancia, de la productividad, de dar lo mejor que se posee, en su desempeño. En el ámbito familiar, procuran vivir en armonía, felices y optimistas; cohesionándose con la influencia de sus mayores, destacándose el papel preponderante de la mujer.


La autora en ocasiones hace gala de una picardía moderada y simpática, no utilizando vocabulario vulgar ni mal sonante.


Aunque se inspiró en sus ancestros, fue necesario que realizara una ímproba, titánica y exhaustiva labor que incluyó innumerables entrevistas; así como recabar información de diversas fuetes.


Posteriormente, al consolidar, al estructurar lo adquirido, enriqueciéndolo con sus prolíficas imaginación y creatividad, obtuvo como corolario, la cristalización de su magnifica obra "Los Hijos Del Mar".


A la que podemos llamar una novela viva, porque esos ilustres inmigrantes precedentes de España, motivo de su inspiración, existieron y dieron génesis a múltiples y distinguidas familias; en las que destacan la de la propia escritora, Maria de Lourdes Victoria Muguira.


Viva, porque sus personajes aun viven y pervivirán física y espiritualmente de manera inmarcesible, en la sangre en el pensamiento y en el corazón de todos y cada uno de sus descendientes.


Viva, porque las vivencias de sus personajes, por su intensidad, trascenderán e impactaran a sus lectores, haciéndolas suyas; porque al fin y al cabo la vida es una gran novela; y cada una de nuestras particulares vidas, constituyen una micro-novela dentro de ella.


No olvidemos que muchísimos mexicanos, podríamos afirmar que la mayoría sin saberlo; quizás por lo remota en algunos, tenemos parecida historia genealógica.


Por lo anteriormente expuesto, permítaseme recomendar la lectura que contiene la extraordinaria novela: LOS HIJOS DEL MAR.


Eugenia Toledo - Autora y critica literaria - Los Hijos Del Mar, Semblanza Crítica


Hay diferentes maneras de plantearse la vida y la memoria; una manera es a través de la novela histórica y de eventos; otra manera es a través de una narración que describa las relaciones personales entre personajes, en forma realista.


Este último es el caso de la reciente novela Los Hijos Del Mar de la escritora mexicana, María de Lourdes Victoria Muguira, Ediciones B: México, 2005.


Los Hijos Del Mar es la primera obra de largo alcance escrita por María Victoria. Y es una obra que irrumpe en el actual panorama literario mexicano con fuerza y positivismo en un mundo usualmente caracterizado como negativo, caótico y destructor.


María Victoria es una escritora vocacional. Su novela Los Hijos Del Mar es producto de un intenso trabajo personal y una rica investigación, hecha en tres países y dos continentes, sobre su familia y los miembros que compusieron su pasado y que aún son parte de su presente. Sin duda, en esta novela la vida y la obra están asombrosamente entrelazadas, alimentándose de forma recíproca. Lo cual no significa que esa relación haya sido fácil de componer.


Podemos decir que la novelista tiene un estilo especial, minucioso y descriptivo. La novela no contiene temas ni la misma voz de las corrientes actuales de las escritoras mexicanas feministas, ni tampoco se adscribe al llamado "realismo mágico latino-mexicano". No es esta una novela que critica o que se dedica a derrocar los aspectos negativos de una sociedad latinoamericana.


Los Hijos Del Mar responde al canon de "novela de familia". Es una estructura vertical que corresponde a la cronología de las generaciones de Muguiras, Victorias y Victoria-Muguiras, y una estructura horizontal que abarca las relaciones entre sus miembros, siendo los eventos más fundamentales las muertes de dos mujeres claves en la novela: Pilar Álvarez de la Reguera y Pilar Muguira Revuelta. Otros personajes toman protagonismo en la obra como la abuela Felicia, Anita Moreno (Mamá Anita), Neftalí Victoria (Papá Talí) y Licho (Neftalí Victoria Armengual). La obra no termina como en la típica novela que va de la formación de la familia a su desintegración, sino en renovación y luz.


Lo interesante en esta novela es la fuerza y lucha personal de hombres y mujeres de empuje, individuos que no se dejan derrumbar por los avatares de la vida y los problemas candentes y demoledores de sus sociedades, sino que hacen horizontes para sí mismos a toda costa y a pesar de todo. Hay mucho que aprender de la condición humana en este texto a través del espejo que ofrecen los personajes: la lucha contra el hambre, la pobreza, la mala fortuna, las vueltas de la vida, la tenacidad, el progreso, el amor y el triunfo, la orfandad y la responsabilidad asumida por hombres y mujeres empeñosos que, aunque caen, se levantan y siguen cumpliendo su papel social contra viento y marea.


La novela, enmarcada en 439 páginas, es la saga de las tres familias mencionadas. Su estructura temporal abarca desde el comienzo del siglo XX hasta fines del mismo siglo y el inicio del XXI. Los años se suceden en forma de vaivén, van y vienen. La autora recurre al intercalado de los años para seguirle la pista a sus personajes; así se repasan las décadas desde 1900 hasta 1960 (con tres capítulos) y la primera década del 2000 (un capítulo en Seattle, WA., U.S.A., 2003). Cada década lleva una instancia explicatoria al inicio con un título; en total la obra está dividida en diez fragmentos más un árbol genealógico y un final importante a modo de epílogo o definitivo remate titulado: "Una luz en el horizonte". En el, la narradora se dirige a sus lectores haciendo una especie de apoteosis final sobre el personaje Licho y sus hijos. Cierra la obra con una ceremonia ritual (visita a la iglesia y flores a la Sagrada Familia) y un paseo a las orillas del mar. María Victoria crea así una pintura crepuscular, donde sus personajes absorben las palabras heredadas del abuelo pescador quien, justo antes de morir, se despide de su hija diciendo: "Este es mi último y único testamento: mi cuerpo a los peces; mis balsas a mis lancheros; y a mis nietos...Los Hijos Del Mar... (p. 118).


El mar de Veracruz es la metáfora de la novela. Significa la visión de los personajes, de aquellos que lo cruzaron desde España al nuevo continente. Simboliza el misterio de la vida y también la función de la memoria y las experiencias cambiantes de la vida contra la cual los personajes luchan, como en la escena final cuando Licho, herido después del accidente automovilístico donde perdió a su esposa, trata de salvar desesperadamente a su hijo Manolo de las olas que ya lo arrastran a las profundidades del mar. El mar es el pasado contenido y el presente haciéndose o desarrollándose con fuerza arrolladora.


Cada suceso tiene su propio sentido en el libro, nada de lo que ocurre se pierde o dilapida. Incluso las descripciones de detalle parecen imprescindibles. Asistimos a una sucesión de años y lugares que avanzan con sus propios contenidos. La ausencia o pérdida de las dos madres se convierte en una experiencia única y singular a los ojos de los lectores. Apreciamos la interacción entre hombres y mujeres en la obra, especialmente de los que deben aprender a vivir sin la madre o la esposa o la hija. (Citase el capítulo llamado "Sin respuestas, consuelo, ni olvido").


La influencia de las mujeres es vívida en las dos familias, empezando por la tatarabuela Adelaida quien se hace cargo de sus nietos en una sociedad donde dominaban las voces masculinas. Son los años 20 y los niños quedan despojados de la fortuna de sus padres por manos sin escrúpulos. Otro personaje interesante es la figura de Leonor Armegual Moreno (Mamá Anita) quien se esfuerza por cambiar la existencia de los suyos a fuerza de trabajar e inventar la manera de darles una vida mejor. Es una empresaria que inicia varios negocios, una mujer buscavidas.


Los personajes masculinos que comparten protagonismo en el texto son también dibujados como trabajadores e inteligentes, incluso algunos representan la calidad de pioneros en sus campos profesionales. Papá Talí o Neftalí Victoria Rivera es un personaje fascinante en la obra por sus incursiones en la ciencia farmacéutica. La corriente terapéutica de la farmacopea no se consolidó hasta 1952 en México, cuando laboratorios extranjeros norteamericanos penetraron el mercado. Anterior a ello la empresa estuvo en manos de doctores y farmacéuticos mexicanos como una ciencia de experimentación e inventiva, rica porque México es el país ideal por sus plantas medicinales, las hierbas indígenas y los fitomedicamentos. Así Neftalí Victoria vigila a su familia en las prácticas de la preparación de las fórmulas magistrales cuando no las prepara él mismo, tomando notas y escribiendo las recetas en su cuaderno. Esos "preparados caseros" como solían llamárseles son, sin embargo, la base de la farmacopea de hoy y parte de la medicina alternativa.


Los preparados galénicos son tan preponderantes en la novela que la autora los coloca a modo de introducción en los capítulos relativos a papá Talí o a su familia, todos entre los años 1922 y 1937. Por ejemplo, en el Capítulo16 (1932, Veracruz) se lee la receta para el dolor de muelas y la gingivitis; en el Capítulo 7 (1928, Veracruz) se nos da la receta para las verrugas; y así sucesivamente.


Neftalí salva vidas, al igual que su familia y participa en la empresa, ayuda a los de escasos recursos y aminora las pestes; y también alecciona a su hijo Licho cuando, en lugar de aceptar su asignado a su lado, para sacar las farmacias adelante, decide emprender la carrera de medicina, profesión poco renumerada.


A modo general, acotaremos que María Victoria elude la introspección sicológica o el análisis sico-social de sus personajes, entregándonos en cambio, un detalle de sus acciones, hace uso de licencia poética mezclando la realidad con mundos inventados. La obra no es tampoco la biografía exacta de las generaciones que compusieron su familia. María Victoria demuestra efectivamente cómo su novela conjuga una tensión fructífera entre la ficción y la información. Y también logra abrir el texto al territorio extenso y ambiguo de México, permitiéndonos asistir como espectadores a las historias del pasado y a la belleza natural de la zona veracruzana, especialmente. Al desestabilizar conceptos fijos sobre la importancia del origen de las personas, sugiere la posibilidad que todos tenemos de reconfigurar nuestras herencias y orígenes personales, culturales y nacionales. En ese sentido, Los Hijos Del Mar es una tentativa noble y positiva que derriba barreras de violencia y exclusión (tan populares en la novela actual) para construir en su lugar un territorio que no ponga, en tela de juicio, el discurso con el que se expresan, su corporeidad lingüística y su mundo circundante. Todo ello refleja la lucha del individuo en su sociedad. El foco está puesto en las "maneras" de enfrentar la vida, en su exterioridad centrada en el hacer, en su movimiento y rehacer. Por un lado, se construye a los personajes de una forma innovadora pues se concentra en la relación y la acción; y por el otro lado, a lo mejor inconscientemente de parte de la autora, el mundo de esa narrativa no sólo se limita a los niveles aparentes de la normalidad, lo razonable y creíble sino que la representación se amplía, mostrando cómo, en el siglo XX se fue afianzando y fundando la clase media mexicana. En medio, y al margen de su historia tumultuosa, aparece una clase de valores morales y espirituales fijos. Esta es la empresa de las generaciones Muguiras y Victorias: demostrar los valores asociados con el trabajo, el sacrificio, la familia y la independencia.


Recapitulando, diremos que Los Hijos Del Mar añade otro significado a la relación que existe entre la construcción de la identidad personal y la identidad nacional mexicana. Nosotros, los lectores, aplaudimos Los Hijos Del Mar porque encontramos que el mundo que relata incide en lo que se puede denominar "la recuperación de lo humano."